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Si eres un gobierno y, por un casual, se descubre que estás vigilando a tus ciudadanos mediante las Tecnologías de la Información tienes dos problemas: tus ciudadanos pueden cabrearse y las empresas tecnológicas nacionales pueden sufrir las consecuencias.

Parece que eso es lo que ha supuesto el conocimiento por parte del público de las revelaciones efectuadas por Edward Snowden en materia de la vigilancia llevada a cabo por la NSA.

Figura 1: Informe de la ITIF donde se detallan algunas de las fugas de clientes que han experimentado compañías estadounidenses debido a la desconfianza de los consumidores extranjeros.

En el informe que tienes justo arriba se puede ver el impacto económico que ha tenido en las empresas americanas esta vigilancia. El número grande (estimado en 2013) es que las compañías americanas perderían entre $21.5 y $35 miles de millones (el billón americano) desde 2013 a 2016.

Algunas de las cifras que apuntan en este nuevo informe son:

  • Salesforce presentó unas pérdidas de $124 millones en el trimestre fiscal de las revelaciones. De hecho una gran compañía de seguros alemana se “fugó” debido a esto.
  • Cisco vio como sus ventas prácticamente desaparecieron en Brasil, China, y Rusia.
  • Servint (una compañía de alojamiento web con base en Virginia) tenía una base de clientes internacionales sobre el 60%. Después de las revelaciones esa cifra se redujo al
  • Gobiernos extranjeros han vetado a empresas estadounidenses como proveedores de tecnología.
  • El gobierno francés ha invertido €150 millones en Numergy y Cloudwatt, para crear infraestructuras independientes de empresas estadounidenses.
  • Muchos consumidores creen que en Europa los datos están mucho más protegidos que en EEUU.

Una vez vistos los datos parece que no es cosa exclusiva de China esto del veto a la tecnología de empresas estadounidenses. También parece que los consumidores (menos mal!) empiezan a darse cuenta de que los datos valen lo suficiente como para merecer un mínimo de protección.

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