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No hace tanto escribí una entrada contando mi experiencia en la búsqueda de una alternativa a los proveedores de correo electrónico más tradicionales.

El motivo por el que esa idea llegó a mi cabeza fue que Microsoft había accedido al correo de una persona para obtener pruebas que le ayudasen a defender un caso. La razón era lo de menos. Lo importante es que habían accedido al correo electrónico de una persona sin avisar.

Personalmente no guardo códigos de lanzamiento de misiles nucleares en mi correo electrónico, pero tampoco es que me haga mucha gracia que se pueda acceder a mis datos así porque si. Supongo que después de media vida peleando con HDD, SSD y memorias flash uno es consciente de que los datos son algo real y que incluso pueden «pesar».

El caso de hoy es un poco diferente. Esta vez ha sido Google la que ha accedido al correo electrónico de un usuario, detectando al menos una fotografía que incluía un desnudo infantil, poniendo esta información en manos de la autoridad competente.

¿Por qué he puesto antes “ha accedido” en cursiva? Sencillamente, porque nadie ha entrado a revisar las fotos una por una, sino que ha sido un algoritmo el encargado de escanear la foto que el paisano había recibido y dar la voz de alerta.

Entonces tenemos que Google no solo echa un vistazo rápido a nuestro correo para meternos publicidad, sino que también lo hace buscando cosas que no deberías tener en tu correo para avisar a quien corresponda en cada situación.

Y aquí es donde empieza la parte de “los límites” de la que hablaba en el título.

No voy a negar que detectar este tipo de actividades y poder denunciarlas en tiempo real es algo muy positivo para las víctimas y/o posibles víctimas de estos sujetos. Pero…

  • ¿cómo funciona dicho algoritmo?
  • ¿qué haría el algoritmo si una madre envía a su hermana una foto de su bebé haciendo algo gracioso y sale desnudo?
  • ¿sabe diferenciar si estoy hablando de atacar la base militar del GTA V o si es una base militar del mundo real?

En otro plano estarían otro tipo de preguntas como ¿si soy cliente de Google Apps Enterprise… también me escanea los correos este algoritmo de seguridad? Ya se que es jugar un poco en el borde, pero si vendes algo para empresas, es una pregunta que las empresas se harían.

Aquellos que renunciarían a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad

Y, como siempre que se tratan temas de este estilo, no podemos olvidar esta cita de Benjamin Franklin. ¿Hasta que punto merece la pena poner nuestros datos privados a disposición de un algoritmo? ¿Si intento escapar de ese algoritmo (buscando otro proveedor de correo por ejemplo) se presume que tengo algo que ocultar? ¿o simplemente que valoro mi privacidad?

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