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Hace un tiempo que, por diferentes motivos, le estoy dando vueltas a lo difícil que resulta copiar. Si, hablo de copiar en su versión más pura o básica: mirar lo que alguien hace y replicarlo sin realizar grandes cambios ni variaciones. Nada de inspirarte, sino copiar. Tal cual. COPIAR. En mayúsculas si hace falta.

Y me he dado cuenta de que copiar sale muy caro y resulta muy muy complicado.

Pongamos que estamos en el ámbito de los negocios. Tienes una empresa y/o eres responsable de cierto área de negocio de una empresa. Si algo he aprendido este año y algo que he estado estudiando ADE es que los empresarios y los directivos son egoístas y siempre buscan el mayor beneficio posible. Lo gracioso es que a veces unos están en contra de otros para poder lograr esto… pero no es a lo que voy hoy.

El caso es que por diferentes motivos estás creando y/o retocando la estrategia de ese negocio que te traes entre manos. Se te hace muy complicado. Muchos números por aquí, todavía más números por allá… un lío de cojones!! Le intentas dar otra vuelta. Nada, esto parece imposible. No dejan de aparecer números raros y complicaciones por todos lados.

Entonces recuerdas que hace un tiempo habías leído que una empresa había hecho algo parecido, así que decides rebuscar que es lo que hicieron ellos en su momento. No te parece del todo válido pero bueno, a ellos no les fue nada mal. Así que decides aplicarlo en TU proyecto. (Nótese el TU en mayúsculas).

Aquí, querido amigo, acabas de meterte en una de las peores situaciones posibles.

Por muy bien que salga hay muuuuuuuuy poquitas posibilidades de que te salga igual de bien que a ellos. Ni que decir tiene que hay todavía menos (bastantes menos en realidad) de que te salga mejor que a ellos.

Entonces empiezan a surgir las dudas:

  • ¿Será que mi empresa no estaba capacitada?
  • ¿Será que soy muy mal gestor?
  • ¿Será que no hemos encontrado a la gente correcta?

Es mucho más sencillo que eso. Es un poco el tema de la innovación y la empresa líder. Resulta que si a ellos les salió bien… quizá fuese un poco suerte, pero seguro que es porque fueron los primeros… o porque fueron los primeros con el tamaño adecuado para que saliera bien.

El siguiente problema es que seguramente que otras empresas les hayan ido copiando y lo que al principio era muy atrayente porque era único y diferente ahora es uno más, lo normal… algo que ya no atrae especialmente.

Y entonces ahí te encuentras. Responsable de un producto mediocre, no porque sea necesariamente malo, sino porque no sabe destacar entre los demás. Tienes muy pocas fuerzas para continuar. Estás agotado y no has conseguido resultados acordes al esfuerzo invertido.

Un poco más tarde te das cuenta. No había que copiar, había que evolucionar. Porque inspirarse está bien, pero sin evolución no existirían los rascacielos, sino que seguiríamos en chozas.

Por supuesto que a veces estos intentos de evolución terminan muy mal, pero es algo que no se puede separar de los intentos de arriesgar.

Imagina como se debieron sentir los responsables de desarrollo del primer iPhone cuando se dieron cuenta de que toda la industria empezaba a copiar diseño e interfaz.

Si no quieres ir tan lejos… imagina como se deben sentir los integrantes de Pepephone cuando algunas compañías empezaron a ver que lo importante no es el precio, es el trato.

Ahora, para terminar, sólo te pido que imagines una última cosa. Imagina que esto no se aplica sólo a las empresas, sino que también afecta a las personas.

Porque a veces puede salir mal, pero cuando sale bien y te das cuenta de que tú eres tú, una evolución que tú mismo haces cada día y no una copia de tu compañero de mesa… imagina lo bien que te puedes llegar a sentir… imagina lo bien que puedes ayudar a que otras personas se sientan…

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