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Durante los días que estuve en Madrid, básicamente me aburrí. Pero no un poco de aburrimiento. No. De lo lindo. No tenía ADSL, hacía demasiado calor, no podía apenas usar el portátil (aún más calor), etc…

Lo único que estaba deseando es volver a casa. Excepto por unas horas, durante una mañana. Durante esas horas se puede decir que disfruté… fuí de visita a Pepephone

Aunque estaba ansioso por llegar, llego más o menos a la hora prevista. A la hora que salí de casa me hubiese dado tiempo de llegar casi 20 minutos antes. Pero entre un pequeño malentendido con el GPS y que tuve que dar un par de vueltas para encontrar un sitio que me gustase para aparcar… eso si, llegué puntual!!

El edificio

Lo primero que ves cuando vas a cualquier lugar es… el edificio donde está. En este caso eran dos edificios, casi iguales. Una pequeña plaza en el centro y a cada lado su correspondiente edificio. En su fachada apenas se ve otro material que no sea cristal.

Me hizo gracia un detalle en ambas entradas… un pequeño saliente (al ser algo corporativo no lo llamaremos porche, no?? jeje) de unos cuantos metros. Supongo que en verano con el solazo que hace, o en invierno cuando llueve, los que salgan a fumar lo agradeceran.

En este aspecto nada parece indicar que estamos a punto de entrar en un sitio que, de un modo muy pequeño pero que yo agradezco mucho, se está haciendo historia. Parece un edificio de oficinas más. Con un parking subterraneo, espacios exteriores para aparcar, etc… Todo de lo más normal.

Las oficinas

Una vez avisaron a Pedro Serrahima de que he llegado, me ayuda a pasar el control de seguridad (aunque no lo parezca Pepephone es una empresa muy seria… y esto es algo necesario en toda empresa más o menos seria). Me cuenta un poco alguna cosa sobre los edificios y su distribución mientras me lleva a la zona Pepephone.

Una vez entras aquí… quieres quedarte a trabajar. En las paredes hay un gran protagonismo de los lunares característicos. Puedes ver a Pepe en muchos sitios. Sin embargo hay algo que apenas puedes ver: despachos. Creo que conté tres o cuatro. De hecho el despacho de Pedro, hace las veces de sala de juntas.

El resto de la zona Pepephone está compuesta por un par de mesas muy grandes y un par de escritorios sueltos. En las zonas comunes trabaja la persona que se encarga de los envíos, el pobre hombre que nos aguanta por twitter, la gente de soporte avanzado, el diseñador de las mascotas (y otras cosas, pero los muñequitos serán su trabajo más reconocido jeje), etc…

Se puede decir que excepto la gente de dirección, el resto de empleados está en esa zona común. Aún así hay una cosa que me encantó de los despachos. Las puertas estaban abiertas… y eran puertas enormes (a lo ancho), por lo que podría decirse que todo es una gran zona común.

La empresa

Normalmente esto debería ir un poco antes de las oficinas. Pero en este caso es necesario saber más o menos como son sus oficinas antes de entender un poco a la empresa. Hablamos de una empresa que siempre fue un poco a contracorriente. Una empresa que cuando todo el mundo
recomendaba hacer una cosa, y la competencia lo hacía, ellos hacían la otra.

Uno de los objetivos de Pepephone, según me contó Pedro, siempre ha sido no engañar al cliente. De hecho dice que uno de los grandes aciertos de Pepephone es que casi ninguno de sus componentes había trabajado antes en una operadora de telefonía móvil. Pero siempre habían sido usuarios. Así que sabían que había que hacer.

Con estas bases, y el objetivo en mente de ganar dinero, se ha hecho Pepephone. Es lo que han hecho desde sus inicios: ganar dinero, o al menos lo han intentado. No se han ido por el camino fácil de exprimir a sus clientes en busca de dinero. Se lo HAN GANADO con mayúsculas.

Nunca han regalado nada, pero tampoco nunca han sobrecobrado otra cosa poder hacer regalos. Nunca han hecho ofertas para nuevas clientes. Primero se hacen ofertas pensando en los clientes actuales, si vienen nuevos mejor, pero de momento vamos a contentar los que ya
tenemos. Casi todos son clientes (juraría que todos pero prefiero pecar de cauto), así que si algo falla lo sufren de primera mano.

Este ha sido uno de sus grandes aciertos: ser sus propios clientes. Al ser clientes de la competencia durante un tiempo sabían que les gustaría cambiar. Al ser sus propios clientes saben si van por el buen camino. Los resultados… creo que con echar un ojo a twitter o preguntar a cualquiera de sus clientes (yo o mis padres… lo que más os guste) quedan más que claros.

Otro de los grandes aciertos es que no existe un community manager. Hay una persona que suele estar detrás del twitter y el blog de Pepephone. Una persona de la oficina. Una persona a la que ven todos los días y acude a todas las reuniones que puede para saber las cosas de primera mano. En resumen, un trabajador-cliente, que es la mejor persona que nos puede informar, comprender y echar una mano para solucionar los posibles problemas.

Pedro Serrahima

Este hombre merece su propio apartado. Es el director de un operador, virtual pero operador al fin y al cabo, de telefonía móvil. Es, a priori, el enemigo. Se supone que vive en su pedestal, le salen móviles por las orejas y no deja de viajar en su deportivo descapotable de lujo a casinos de todo el mundo. También debería ser un dinosaurio que solo entiende de exprimir al cliente y poder llenar otro tanque de su yate para un nuevo viaje.

Todo lo anterior… lo multiplicas por 1000 y le das la vuelta. Para empezar… tiene twitter!! De hecho si lo buscas en Google es el primer resultado para su nombre. Lo mejor es que usa su twitter. Si tiene que responder a un tweet lo hace. Sea para bien o para mal… tanto si es sobre Pepephone o sobre su persona. Dialoga contigo!

Es zurdo. Fue casi lo primero que me dijo. Creo que eso le ha ayudado mucho. Tener que ver las cosas de otra forma. Un mundo que te lleva la contraria. En cuanto ha podido se ha encargado de formar un equipo que le lleva la contraria al mundo. Supongo que desde pequeño pensando su venganza… no podía salir de otro modo que no fuese perfecta.

Es cliente de Pepephone. De hecho tiene un Z310i de lunares como móvil personal. Al igual que los clientes de Pepephone tenemos que comprar nuestros terminales, él se pagó el Galaxy SII que usa para trabajar. Es de los pocos casos que conozco que ser el director de una empresa apenas lo diferencia de un cliente recién llegado.

Durante el tiempo que duró la visita me pareció hablar con una especie de Steve Jobs. Apenas podía hablar, simplemente escuchaba las cosas que me decía. Con una humildad tremenda, pero dejando ver que detrás de esos animalitos, lunares y demás había mucho trabajo. Pero no solo trabajo suyo, sino trabajo de todo el equipo.

Me estuvo contando más o menos como era una semana de trabajo en Pepephone. Como se deciden las nuevas tarifas. Como aprovecha su despacho para convertirlo en una mini sala de juntas para 5 ó 6 personas, porque no hace falta más. Tampoco trabaja mucha más gente en Pepephone. Me enseño que estaba tan orgulloso de Pepephone que había puesto una pegatina, con sus lunares incluidos, en su recién estrenado Galaxy SII.

La despedida

Por desgracia llegó la hora de irme. Tenía que pasar por casa para recoger a mi madre a que le hicieran unos pequeños arreglos (se le rompieron unos tendones y la tuvieron que operar) y el equipo de Pepephone tenía que seguir trabajando.

Lo único que pude decirle a Pedro es que le agradecía que me recibiese. Que el director de una compañía como Pepephone te reciba, porque tienes un twitter, no pasa todos los días, así que lo único que puedes hacer es agradecerlo. Las cosas como son.

Suena muy mal que yo lo diga, pero por culpa de gente como Pedro cada día me quiero alejar más de la zona técnica. En la zona técnica puedes hacer mucho, pero en la posición de Pedro… no es que haya hecho mucho, solo ha demostrado como se puede cambiar un mercado, con una base muy simple: respeto al cliente, al actual cliente.

Hasta cuando quieras Pedro!

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